Contacto Social

Hola, ¿Qué estás buscando?

Actualidad

La ideología escondida

Cuando la frecuencia de los nombres de los hijos inclinan al público a pensar en la ideología predominante de los padres
Imagen relacionada con: El mecanismo de negación y su funcionamiento en el ser humano
En la ilustración: Roberto Rímoli (Investigador en Comunicación y Psicología). Fuente externa.

El nombre propio es uno de los primeros actos políticos que comete un ser humano sin saberlo. Al inscribir a un niño en el registro civil, los padres no solo le otorgan una identidad legal: le imprimen, casi siempre de forma inconsciente, un sello ideológico que lo acompañará toda la vida.

En sociedades polarizadas, ese sello se vuelve legible para quienes saben leer entre líneas. Lo que parecía una decisión íntima y afectiva revela la cartografía subterránea de las creencias colectivas.

No se trata de una decisión estética neutra, sino de una declaración de pertenencia, un posicionamiento frente a la historia, la clase y el poder. El nombre funciona como una bandera que el niño no pidió izar, pero que lo definirá mientras viva.

En sociedades fracturadas, los nombres se convierten en marcadores de tribus más fiables que el discurso. Un nombre puede decir: «Yo rechazo la tradición que me precedió, pertenezco al mundo» o «pertenezco a este suelo». Podrías decir: «Soy progresista, pero no tanto» o «soy conservador, pero sin curas». El nombre no necesita explicarse: se basta solo para delatar.

Hay nombres que funcionan como pasaporte de la alta burguesía globalizada. Suenan igual en cualquier aeropuerto de primera clase y sirven hasta para distanciarse de todo lo que huele a nación o barrio. Son nombres que rechazan la historia local como quien rechaza una herencia incómoda: no la niegan, simplemente la borran del documento de identidad. El mensaje es claro: mi hijo nacerá ya desarraigado por opción, ciudadano del mundo antes que ciudadano de ningún lado.

Otros nombres hacen exactamente lo contrario: abrazan una raíz, real o inventada, para afirmar que aquí hubo un genocidio, una resistencia, una épica olvidada. Ponerle a un niño un nombre indígena, siendo de piel clara y apellido europeo, es un acto de reparación simbólica que no cuesta nada y rinde mucho en capital moral. El niño se convierte en trofeo viviente de la conciencia histórica de sus padres: «Miren cómo reconozco la deuda sin pagar un metro de tierra».

Existen nombres que anuncian una espiritualidad difusa, ecológica y terapéutica. No comprometen con dogmas ni con revoluciones, pero permiten sentirse conectado con algo superior sin arrodillarse ante nadie. Son nombres que combinan bien ideas de yoga, libros de autoayuda y votos moderadamente progresistas. Su ideología es la del bienestar: creo en la energía, en el planeta y en mí mismo, pero no en ninguna estructura que exija sacrificio colectivo.

Hay nombres que delatan aspiración pura y dura. Copian el gusto de las telenovelas, de los ídolos del momento, de lo que suena ganador en la TV. No buscan originalidad, sino ascenso: que el nombre abra puertas, que suene a éxito, que disimule el origen humilde. Es la ideología del que cree que la movilidad social empieza por parecerse a los que ya llegaron.

También están los nombres que funcionan como contraseña de casta cerrada. Heredan la estética de las élites —como son muchos peloteros— o europeas para recordar, sin decirlo, que aquí siempre hubo amos y siempre los habrá. Son nombres que no admiten mezcla: rechazan tanto el barrio como la vanguardia, tanto el trujillismo como el progresismo. Su ideología es la del linaje que se preserva a sí mismo.

Al final, el nombre es la única confesión política que no puede retractarse. El adulto puede cambiar de partido, de barrio, de religión, incluso de apellido. El niño no. Llevará grabada para siempre la decisión ideológica de sus padres en el momento exacto en que se sintieron más poderosos: cuando pudieron nombrar a otro. Y cuando ese niño crezca y gobierne, juzgue, cure o mate, lo hará con un poco del nombre de la bandera que le cosieron al nacer. El nombre no miente nunca. El nombre siempre cobra, sobre todo si creciste con el nombre James Bond Cero Cero Siete Carrión Vargas.

Autoría de

Dominicano. Intelectual, Periodista-investigador, Psicólogo clínico y de la comunicación. Actualmente reside en Norteamérica.

Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cultura

La conciencia interior revela conflictos, deseos y verdades que no siempre aparecen en la vida pública

Sociedad

Roberto Rímoli reflexiona sobre cómo la mentira puede convertirse en una herramienta de aceptación y reconocimiento dentro de los grupos de amigos, hasta terminar...

Actualidad

El autor reflexiona, desde una mirada crítica y satírica, sobre la forma en que Danilo Medina y Gonzalo Castillo se expresaban públicamente. A partir...

Noticias

Gómez Mazara cuestionó la ostentación de riqueza entre dirigentes y funcionarios y llamó a impulsar una restauración ética de la política

Opinión

Las personalidades tipo “A” y “B” influyen en la forma en que los líderes enfrentan la competencia, las crisis, las negociaciones y su relación...

Cultura

En esta quinta entrega, Julio Cuevas examina la mirada crítica de Odalís Guillermo Pérez Nina sobre el pensamiento filosófico dominicano, con especial atención a...

Política

Ha construido una trayectoria marcada por la confrontación de ideas, el liderazgo político y una voz propia dentro y fuera de su partido. Su...

Actualidad

Julio Cuevas examina los aportes filosóficos y humanísticos presentes en El horizonte y la memoria, de Odalís G. Pérez Nina

Política

El autor busca advertir que los errores ortográficos, por pequeños que parezcan, pueden desacreditar la contrapropaganda política, debilitar su capacidad persuasiva y revelar falta...

Cultura

•Roberto Rímoli analiza la ruptura sintáctica en la poesía de César Vallejo como una forma de expresar el dolor, la alienación y el colapso...

Cultura

Roberto Rímoli analiza el ritmo ascendente del poema de Julio Cuevas a partir de la repetición de “Marumba” y la fuerza percusiva del “Rum...

Sociedad

El escritor Roberto Rímoli critica las limitaciones investigativas de la Policía dominicana y propone el perfil psicográfico como herramienta clave para enfrentar crímenes complejos

Salud

La negación protege temporalmente del dolor, pero puede afectar decisiones y salud mental si persiste.

Sociedad

El autor explica la dinámica inconsciente de poder y posiciones psíquicas en parejas egosintónicas contemporáneas

Sociedad

El autor analiza una relación de dependencia política para evidenciar manipulación, debilidad psíquica y poder

Sociedad

El autor analiza críticamente la política dominicana desde la psicología, para evidenciar inseguridades estructurales y promover liderazgo maduro basado en resultados e instituciones

Sociedad

El autor busca explicar la corrupción dominicana no como un simple vicio moral o económico, sino como un mecanismo psicológico de compensación colectiva

Educación

La vocal “e” domina los nombres de las consonantes del alfabeto español por razones fonológicas, históricas y prácticas. Su neutralidad facilita la pronunciación y...

Educación

El autor explica por qué las consonantes en español se pronuncian con vocales, resaltando el papel esencial de estas en la claridad y estructura...

Sociedad

El autor analiza críticamente cómo las mujeres en roles de poder tradicionalmente masculinos adoptan conductas percibidas como “masculinas” para lograr respeto y legitimidad

4 min