Santo Domingo. — Ramón Tolentino se ha convertido en una de las voces más reconocibles de la comunicación dominicana, gracias a un estilo directo, sin rodeos y marcado por la denuncia de situaciones que considera de interés para la sociedad. Su manera particular de abordar la actualidad, tanto en radio como en televisión y plataformas digitales, lo ha llevado a construir una audiencia que sigue de cerca cada una de sus intervenciones.
La historia de Tolentino en los medios no comenzó con los grandes espacios que hoy ocupa. Antes de convertirse en una figura habitual de la radio, la televisión y las plataformas digitales, recorrió distintos escenarios de la comunicación y fue acumulando experiencias que terminaron definiendo su particular manera de informar y analizar la realidad dominicana. Su formación en Comunicación en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) fue parte importante de ese proceso.
Uno de los nombres importantes en ese proceso fue el de Salvador Holguín, a quien Tolentino ha reconocido como su mentor y una figura determinante en sus primeros pasos profesionales. Fue precisamente en esa etapa cuando tuve la oportunidad de conocerlo personalmente, mientras yo presentaba las noticias deportivas en el mismo entorno de trabajo. Recuerdo que durante la pandemia, en pleno toque de queda, unos agentes policiales me detuvieron y, al explicarles que trabajaba para “Hilando Fino”, inmediatamente me relacionaron con Ramón Tolentino. La reacción de aquellos policías me llamó la atención: para ellos, Tolentino era un ídolo en aquella época, una figura con la que se identificaban y que gozaba de un enorme respeto entre la gente. Y, a mi juicio, esa conexión con el pueblo continúa siendo una de las grandes fortalezas de su carrera.
Lo que comenzó como un pequeño segmento de cinco minutos terminó convirtiéndose en “Transparencia Informativa”, un espacio que le permitió a Ramón Tolentino mostrar una forma distinta de hacer comunicación. Su estilo directo, sus comentarios sin demasiados rodeos y la manera de abordar denuncias y situaciones de interés social fueron creando una identidad propia frente a las cámaras. A partir de ahí, su nombre comenzó a ganar mayor reconocimiento entre los seguidores de los medios dominicanos.
Con el paso de los años, Tolentino fue ampliando sus escenarios de comunicación y fortaleciendo una comunidad de seguidores que encontró en él una voz dispuesta a poner sobre la mesa temas que muchas veces generan controversia. La radio, la televisión y posteriormente las redes sociales se convirtieron en plataformas para llevar su mensaje a un público cada vez más amplio, consolidando una presencia que trasciende el espacio tradicional de los medios.
Otro capítulo importante en la trayectoria de Ramón Tolentino llegó con “Esto No Es Radio”, proyecto que se desarrolla bajo la plataforma de Alofoke Media Group, empresa liderada por Santiago Matías. En este espacio, Tolentino encontró una plataforma ideal para combinar información, opinión y análisis con ese estilo frontal que ya formaba parte de su identidad. La exposición alcanzada a través de este proyecto le permitió conectar con una audiencia más amplia y, especialmente, con un público joven que sigue de cerca su particular manera de abordar la actualidad.
El crecimiento de “Esto No Es Radio” también ha ido de la mano con el reconocimiento de sus integrantes. En 2026, el programa volvió a conquistar el Premio Soberano como Programa Radial de Variedades, alcanzando su cuarta estatuilla en esa categoría. En la ceremonia, Tolentino aprovechó el momento para dedicar el galardón a los niños desaparecidos Brianna Genao y Roldany Calderón, dejando nuevamente de manifiesto que, más allá del entretenimiento, suele utilizar los espacios que tiene a su alcance para colocar temas sociales en el centro de la conversación.
Una de las características que más ha marcado la carrera de Tolentino es su disposición a convertir las denuncias ciudadanas en temas de debate público. Con el tiempo, esa labor también lo ha llevado a asumir una especie de rol investigativo, pues son frecuentes las llamadas de personas que le suministran informaciones y detalles sobre presuntos sicarios, atracadores y otros casos vinculados a la delincuencia. A partir de esos datos, Tolentino realiza sus propias indagaciones y, en determinados casos, sus intervenciones públicas han contribuido a que personas señaladas en investigaciones o denuncias terminen entregándose a las autoridades. Esa cercanía con la ciudadanía se ha convertido en una de las características más particulares de su ejercicio comunicacional.
Ese estilo frontal también le ha generado críticas, enfrentamientos y momentos difíciles a lo largo de su carrera. Sin embargo, Tolentino ha mantenido una línea de comunicación en la que prefiere asumir el riesgo de incomodar antes que guardar silencio frente a situaciones que considera importantes. Esa actitud le ha ganado tanto seguidores como detractores, una dualidad que, lejos de disminuir su presencia, ha contribuido a convertirlo en una figura difícil de ignorar dentro de la comunicación dominicana.
Hoy, Ramón Tolentino representa una generación de comunicadores que entendió que informar también significa escuchar a la gente, investigar y atreverse a poner sobre la mesa asuntos que otros prefieren evitar. Desde aquellos primeros pasos junto a Salvador Holguín hasta su consolidación en los medios y las plataformas digitales, ha construido una trayectoria marcada por la controversia, la denuncia y, sobre todo, por una conexión particular con su audiencia.
Para sus seguidores, esa capacidad de estar cerca de la gente es precisamente lo que ha convertido a Ramón Tolentino en mucho más que un comunicador: en una voz que muchos sienten que los representa.









































