Santo Domingo. — Un nuevo y contundente giro sacudió las audiencias del juicio de fondo que se le sigue a los empresarios Antonio y Maribel Espaillat por el trágico colapso del techo de la discoteca Jet Set. Durante la más reciente jornada en el tribunal, el testimonio del arquitecto Antonio Segundo Imbert Pellerano arrojó datos comprometedores sobre las decisiones de mantenimiento previas al desastre.
Imbert Pellerano testificó ante el juez Franny González Castillo que en el año 2014, cuando fue contactado para realizar trabajos de remodelación y decoración en el establecimiento, recomendó formalmente hacer un levantamiento estructural completo a la edificación. De acuerdo con sus declaraciones, dicha evaluación iba a estar a cargo del ingeniero José Manuel Hernández, pero el proceso nunca se ejecutó porque el propietario, Antonio Espaillat, «desistió de la idea».
Modificaciones y omisión de advertencias
El testigo reveló además que en los planos suministrados para los trabajos decorativos se evidenciaba la remoción previa de una columna. Esta declaración se suma a las pruebas presentadas por el Ministerio Público y análisis forenses que señalan que la estructura presentaba un deterioro progresivo, filtraciones de años e intervenciones sin los debidos estudios de ingeniería sismorresistente y patológica.
El Ministerio Público sostiene que los imputados actuaron con negligencia e ignoraron advertencias sobre el estado del techo, priorizando aspectos estéticos y comerciales sobre la seguridad estructural.
Clamor de las víctimas
A las afueras y dentro del tribunal, familiares de las víctimas mortales y sobrevivientes del derrumbe reiteraron su reclamo de justicia y expresaron su dolor ante lo que consideran una actitud distante por parte de los procesados durante el juicio.
El proceso judicial continuará el próximo viernes 25 de septiembre a las 9:00 de la mañana, fecha en la que se contempla la presentación de nuevos peritos y testigos citados por las partes.






